Entre sus orígenes como medio de comunicación de masas, en los años veinte del pasado siglo, y la definitiva entronización de la televisión como primer elemento de ocio mundial, en los años sesenta, transcurre la edad dorada de la radio.
Entre los signos de identidad del medio en esos años, que le aportan público y popularidad, y en paralelo publicidad, al menos en países en los que existe radio comercial, pero también caracterizan su lenguaje, su estilo, estará el concurso de radio, en especial los concursos cara al público
Por ello no es casualidad que en el acercamiento que el cine realiza al medio radiofónico en esos años dorados, casi siempre lo que refleje sea de una u otra forma el concurso de radio, con toda su vitalidad, que es el eje de películas.
Con la generalización de la televisión, los concursos emigran a la pequeña pantalla, que ofrece a los anunciantes y patrocinadores más elevadas audiencias y, a los participantes, premios mucho más atractivos.
Inicios del concurso de radio
El concurso de radio fue la fórmula secreta que escogió la radio en la segunda mitad de los años cuarenta para entretener y cautivar al público. Pero el concurso radiofónico acabará convirtiéndose en mucho más. El concurso había aparecido, tímidamente; pero en esos años, sobre todo entre finales de los años cuarenta y los inicios de los sesenta, el concurso de radio lo es todo en la radio, incluso puede ser la forma de entrar a trabajar en ella.
El concurso de radio se multiplica, los tienen, a escala local o regional las emisoras, lo tienen a escala estatal las cadenas de radio. Los hay, y se mantendrán hasta prácticamente finales de los años sesenta, los dedicados a detectar nuevas voces de la canción, vocaciones de artista, los hay y alcanzan enorme popularidad, los de preguntas más difíciles en cada espacio, los hay que reproducen, adaptados al medio, viejos juegos infantiles y los que exigen sucesivos esfuerzos a los aspirantes a premio. La gama es muy amplia.
No faltan, además, programas que se acercan al modelo concurso, pero en rigor deben incluirse en otros géneros, como las subastas o pujas para allegar ayudas a necesitados.